Ocho indigentes mueren en Tenerife en sólo tres meses
Una ONG denuncia al Ayuntamiento ante la Fiscalía General del Estado.
En tan solo tres meses han muerto ocho indigentes en las calles de Tenerife. Este rosario de muertes han provocado un fuerte debate social en la isla en torno a si es ético permitir que unas personas sin recursos vivan en la calle.
La Plataforma por la Dignidad de las Personas sin Hogar considera que no y ha interpuesto una denuncia ante la Fiscalía General del Estado para denunciar la "muy grave situación" de los sin techos en la isla.
Siete de los indigentes murieron en las calles de Santa Cruz de Tenerife y otro en el municipio de Icod de los Vinos.
La primera de las muertes se produjo el pasado 1 de abril, cuando un hombre de 34 años murió tras ser ingresado de urgencias en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria. La noticia a penas tuvo en la prensa local, hasta que el 14 de abril fue hallado en las inmediaciones del estadio de fútbol Heliodor Rodríguez López de 50 años.
La última de las ocho muertes se produjo en un cajero automático.La denuncia de las Plataforma por la Dignidad de las Personas sin Hogar insta a la Fiscalía a que se investigue si se ha cometido un "presunto delito de omisión de socorro" por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Eloy Cuadra, representante de la Plataforma ha insistido en que lo que pasa es que existe falta "no solo de dinero, sino de voluntad política" para dar respuesta a personas que no siempren viven en la calle, sino que se han visto obligados a ello. También se pregunta cómo se pueden producir tantos fallecimientos en las calles cuando el Instituto Municipal de Atención Social cuenta con 11 millones de euros de presupuesto.
El responsable en funciones del Área de Bienestar Social, Ignacio González, ha defendido el trabajo de IMAD y ha recordado que es inconstitucional obligar a cualquier ciudadano a abandonar la calle por la fuerza. Además ha asegurado que en todo momento los servicios municipales han dispensado la necesaria asistencia a los indigentes. Pero sus palabras no han acallado el debate. La decisión que adopte la fiscalía es el próximo capítulo de la polémica.
Relación con la ética:
Si partimos de la ética, que es un conjunto de normas morales que rigen la conducta humana, está claro que la omisión del deber de socorro forma parte de ella y que por tanto el socorrista cobra sentido en el respeto y protección de la dignidad, de la integridad física y de la vida de la persona, sin distinción alguna por motivo de raza, sexo, ideología, condición social o cualquier otra circunstancia.
Omisión del deber de socorro:
Se introdujo a raíz de casos de accidentes de tráfico en que los infractores se daban a la fuga dejando a víctimas abandonadas. Hoy en día cabe para cualquier situación.
La conducta típica consiste en no socorrer, esto es no realizar actividad alguna capaz de modificar la situación de desamparo y peligro manifiesto y grave en que la víctima se halla, bien aminorando la gravedad del mal, su inminencia o la probabilidad de su realización. Consecuentemente, el socorro ha de ser eficaz, de tal modo que no existe delito si el socorro esperado hubiera sido en todo caso absolutamente inútil.


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